Descripción
Tres capacidades están en el centro de la efectividad profesional del abogado. Ellas son decidir, juzgar y persuadir. Su ejercicio a la vez necesita y expresa la cultura de las humanidades, una cultura nacida no en el claustro sino precisamente en la acción profesional y política.
Por lo anterior la mirada del ensayo es a la vez práctica y teórica, entrelazando desafíos de la realidad profesional que ponen a prueba estas capacidades, con una reflexión que les da forma desde la tradición de las humanidades apoyada principalmente en Cicerón y Quintiliano.
El texto precisa y propone caminos que la experiencia ha mostrado ser útiles para el desarrollo de estas tres capacidades. Por tratarse de capacidades, el énfasis no está puesto en conocimientos especiales a adquirir sino en prácticas que, una vez tornadas hábito, constituyen las capacidades de decidir, juzgar y persuadir.
El ensayo tercio inevitablemente en el debate propio de muchas facultades universitarias, sobre el rol que corresponde a profesionales y académicos en la formación de los estudiantes




